Ayer mismo terminé de leer uno de ellos, uno realmente crudo: La guera de las trincheras de Jacques Tardi (Norma Editorial,
En él se puede ver a un soldado que retiene sus intestinos con su casco, caballos descomponiéndose, niños muertos, venta de ratas para su consumo, soldados colgados de las alambradas... Es decir, material tan crudo, real y duro como puede serlo una novela, un libro de texto o una película. A modo de ejemplo reproduzco una de las entrevistas que efectuó Tardi para realizar esta obra:
-¿En el momento que lo fusilan, el soldado está atado a un poste y con los ojos vendados?
- No es obligatorio. Solo se hacía con los que así lo querían. De todos modos, se colocaba una diana de cartón blanco a la altura del corazón... No hay bala que no vaya dirigida a ese blanco en el pelotón de ejecución.
- ¿Doce soldados?
- U ocho, depende. Imagínate al oficial que se dirige a los soldados y les dice: "¡Quién dispare por encima de la cabeza, estará obligado a repetir!"































