
A mis alumnos les gusta el lado escabroso de la historia. ¿A qué adolescente no? Ellos están acostumbrados a ver cosas parecidas
a esto. ¿Por qué enseñarles la teoría política de Lenin y no las últimas horas de la familia Romanov?
Ante esta pregunta mi salida ha sido organizar la
Iª Semana Negra en el IES Antonio Sequeros. Este año (no sé si habrán otros) lo he organizado en torno a los
magnicidios. Se han organizado grupos y cada uno elegirá un magnicidio para exponer en clase y saciar así la sed de sangre y vísceras históricas que tienen mis alumnos de primero de bachiller. Durante una semana, los diferentes grupos deberán hacer una presentación con todo lo que os podéis imaginar: contexto histórico, breve biografía de asesinado y asesino, consecuencias del hecho, fuentes utilizadas...
Yo mismo he organizado una presentación para mostrarles de qué iba la actividad: les he pedido que entraran en silencio en el salón de actos. En el proyector una imagen de
La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974), en los altavoces música de
El Nombre de la Rosa (Annaud, 1986) la sala iluminada con velas (No, no ha habido heridos)...
He empezado la sesión con el descubrimiento de la facultad de matar que obtiene el género homo de un monolito en
2001, Una odisea del espacio (Kubrick, 1968). Tras ello les he mostrado una presentación en
power-point con los tipos de magniciodios, con magnicidas, con intentos de lo mismo, con fotografías, con las partes que deben tener sus trabajos... Finalmente, hemos visto una secuencia de
Casino (Scorsese, 1995) para desmostrarles que tras 4 millones de evolución el hombre sigue en lo mismo.
A sí... El video final para despedirme ha sido terrorífico y he avisado que no lo miraran si no querían ver
algo realmente desagradable.
Saludos, ya contaré en un futuro algo sobre esto, si realmente hay algo que reseñar. Espero que sí.