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jueves, 11 de noviembre de 2010

Hoy: aula movidita

Me joroba bastante esto de que un profesor siempre sea héroe o basura. ¿Qué tal algo que quede a medio camino?

No tengo ni idea de cómo
pero sé bien porqué
no me miráis bien.

Y sé que si un día me asomo
os veo muy bien a todos,
pero del revés

Yo no sé ná
lo sabe el cura:
nada, héroe o basura.

Josele Santiago

viernes, 20 de noviembre de 2009

Yo también aprendo...

Mis alumnos me enseñan constantemente cosas aunque ellos no se den cuenta.

Soy consciente de que tengo, lo que yo llamo, un arranque o complejo Haddock, en el que parece que desdoblo mi personalidad y empiezo a soltar improperios, amenazas y latinajos...

Por supuesto, muchas veces todo este arranque de furor está justificado pero otras veces, al poco tiempo me arrepiento... (Bueno, sólo un poco).

En una clase concreta de ese universo particular que es el pabellón de Bachillerato del IES Antonio Sequeros, al pasar lista, comprobé que en las clases precedentes había faltado mucha gente y sin embargo en la mía sólo había un par de ausencias.

Eladio: ¿Qué está ocurriendo?
C.: Que después de tu clase tenemos examen y muchos han faltado por estudiar.
Eladio: Y ¿por qué en mi clase estáis casi todos?

(Aquí, estimado lector, yo pensaba que mi interlocutora iba a hacer un listado de mis cuantiosas cualidades pedagógicas, didácticas y demonológicas con las que encanto a mi querida audiencia estudiantil y que serían poderosas razones para que el auditorio estuviese lleno... Pero no...)

C. respondió: Es que sabemos cómo eres... (He de aclarar que aquí se refería a las posibles represalias)

Es que sabemos cómo eres... una frase que puede hacer más daño que un rayo sobre la cabeza, más que un disparo en el dedo gordo del pie, más que un árbitro que no señala un penalti, más que una cuerda mal afinada, más que un disco de Enrique Iglesias, más que el deporte mal entendido, mucho más que unos karatecas en un casting...

Pero en el fondo, la frase me resultó descojonante porque si algo he aprendido con mis pequeños mosqueos con mis alumnos, es que se les olvida fácilmente la regañina, para lo bueno y para lo malo... Y, lo que es más, a mí también.

Además poco recursos nos quedan más que algún cabreo o alguna regañina: Si no, ¿a quién vas a llamar? Obviamente, a los cazafantasmas.




miércoles, 14 de enero de 2009

Complejo de Haddock

El capitán Haddock en las aventuras de Tintín pilla habitualmente unos cabreos monumentales con un listado de insultos y tacos insuperables dentro del mundo del cómic.
Aunque, ya sabéis, no insulto (creo) si que me he pillado esta mañana un "rebote" con un compañero vuestro, aunque, como Haddock, se me suele pasar pronto. Lo triste es que para vosotros el motivo "no sería para tanto.

Al grano: un compañero vuestro se ha puesto a hacer el cerdo, literalmente, dirigiéndose despectivamente a otro compañero marroquí. Me explico:

El señorito se ha puesto a repetir la siguiente onomatopeya: oink, oink, oink...
El compañero marroquí nisiquiera se ha dado cuenta, pero yo he sacado al pasillo para hablar seriamente y a solas con el cerdo... digo con el alumno y le he cantado las cuarenta (como Haddock arriba).

Contestación del alumno amonestado: cero patatero. Ni un intento de justificación, ni "yo no quería", o el más común "yo no he sido", o "no es 'pa' tanto maestro", nada de nada...

Conclusión: no sirve para nada cabrearse porque en cuanto pueda lo volverá a hacer...


Nota: el alumno "insultador" también es hijo de emigrantes.