
(...) en un proceso contra una mujer llamada la Pampana, el fiscal la acusaría entre otras cosas:
que comió carne toda la cuaresma. Especialmente se guisó una gallina.
La tal Pampana (en realidad, de nombre María González), casada con Juan Pampán, fue acusada de judaizar, y con tales pruebas, condenada a ser quemada viva, con otras 33 personas igualmente mandadas a la hoguera por los inquisidores de Ciudad Real de 1484.
Sabemos que las diferencias con nuestro mundo eran muy grandes; pero, aun así, que por comerse una gallina en cuaresma fuera quemada viva la pobre Pampana, no deja de estremecer.
Manuel Fernández Álvarez: Isabel, La Católica. Espasa, 2003.
P.D.: si os interesa saber dónde había un infierno cerca de casa id a ver al tío de la tienda de la esquina.