Dos mil años después nos hemos juntado en el Sequeros para conmemorar el día de Santo Tomás y hemos hecho (el calificativo nos viene grande) una jam session para demostrarnos a nosotros mismos (alumnos y profes) lo buenos que somos bajando y subiendo la mano por un mástil y siendo, literalmente, una jaula de grillos en una merienda de negros.
Ya lo decía un tal Sebastián de Covarrubias Oroco, allá por el siglo XVII:
La guitarra no vale más que un cencerro; es tan fácil de tocar que no existe un sólo campesino que no sea un guitarrista.
Y es que la guitarra tiene muy mala fama, pero démosle cierto margen de duda: