
A ver cómo explico esto.
Saco a primero de bachiller al descampado que está situado al lado del centro (el mismo que utilizan los que se fugan las clases para dirigirse hacia su ansiada libertad).
El desafío era que una chica podía lanzar más lejos un martillo que un chicarrón (D.) lanzando, solamente, la cabeza del mismo martillo. Yo controlaba la teoría que dice esto sobre las granadas utilizadas por los alemanes durante las dos guerras mundiales:
granadas de palo: sinónimo de las fuerzas armadas alemanas de ambas guerras, fueron utilizadas casi exclusivamente por ellas y ningún otro país. El palo que hace de mango le agregaba un gran alcance al lanzamiento, pero dificultaba su transporte, ya que las hacía más pesadas y grandes (se solían llevar en el cinturón o en las botas, pero no cabían en bolsillos ni se llevaban enganchadas de a varias como las de piña). Actualmente estas granadas no se fabrican ni utilizan, ya que fueron dejadas de lado por las de piña, esféricas o de bote.
http://www.cssbl.com/tierra/monograf-granadas(2).htm
Pero, claro, esta teoría no la conocían mis alumnos (por tanto, no tenían por qué cumplirla) y, de hecho, el mismo chicarrón ha lanzado más lejos el martillo sin palo que con él. Resultado: experimento a la porra y mi gozo en un pozo, puesto que esperaba que los chicos perdieran en la competición e invitaran a algo a las chicas y al profe.
Pero vamos a reconocer una cosa, os aseguro que las chicas lanzando menos lejos el martillo son mucho más peligrosas con él en las manos. Estar a dos metros de alguna de ellas (C.) en el lanzamiento era como estar al lado de
este señor.
Inestimable la ayuda de Sergio (al fondo de la fotografía) recogiendo los restos de metralla incluso en las profundidades de la trinchera, digo de la acequia.