sábado, 3 de abril de 2010

Kapos en la Prehistoria

En muchas ocasiones, varios alumnos se preguntan, normalmente al ver ciertas escenas de El pianista (Polanski, 2002) o La lista de Schindler (Spielberg, 1993), cómo es posible que hayan gente entre los propios judíos que ayuden a los alemanes a controlar a los prisioneros en el gueto y en los campos de concentración. En muchas ocasiones estos llamados kapos son más crueles que los propios alemanes.


En previsión de la pregunta (que este año no se ha producido) les leí un breve pasaje de una novela ambientada en la prehistoria pero que representa bien una posible explicación de la relativa sencillez con la que los alemanes conseguían kapos, una simple cuestión de superviencia.

En el contexto de la novela Ahkim ha conseguido un número increíble de prisioneras pero no tiene suficientes hombres para vigilarlas ya que el principal contigente de sus guerreros está inmerso en la lucha:

- Y, rey Ahkim, estoy preocupado. Es una cantidad enorme de prisioneras y no hay forma de organizarlas, somos demasiado pocos.
Ahkim se enfureció:
- ¡Por Zohar, estoy rodeado de estúpidos! Haz que algunas trabajen para nosotros, traicionando a su tribu y a su Diosa. Ofréceles harina para ellas y sus hijos, hazles que lleve un collar distintivo y dales una vara para golpear a las demás. Ellas mismas se encargarán de dominar a sus compañeras.



- Pero si les ofrezco esto, la mayoría de las mujeres me escupirá a la cara...
- Si te escupen limpiate. Sólo me interesa la minoría que aceptará. Esas mujeres que traicionarán a las otras serán odiadas por las demás, y esto las convertirá en nuestras aliadas. Cuídate también de que los hombres las respeten y no violen a ninguna de las traidoras: hay muchas otras para elegir.






2 comentarios:

Cayetano dijo...

Nada nueno bajo el sol. Todo está ya inventado. Divide y vencerás, decía Julio César. No hay peor tirano que un esclavo con un látigo en la mano.

Eladio dijo...

Efectivamente, "todo es viejo".