miércoles, 28 de abril de 2010

Olegario Gandaria, profesor de Secundaria

Otra visión sobre el problema de la semana: ¿Por qué no puedo llevar yo una gorra? (Haced click sobre la imagen para poder leer bien las viñetas).

Grande, este Olegario (lo podéis leer en El Jueves).

7 comentarios:

Cayetano dijo...

No sé cómo enfocar este tema. Me resulta difícil. Por un lado pienso que si hay chicos con piercings o gorras, nadie tiene que decir nada a una chica con velo. Por otro, si buscamos la integración de los colectivos, no debemos permitir usos que discriminen a la mujer, como es el velo, aunque ellas lo acepten. También muchísimas mujeres españolas de los años 50 y 60 aceptaban el no poder viajar solas ni trabajar ni abrir una cuenta en el Banco sin permiso de su marido.
Algunos colectivos magrebíes en Francia andan detrás de querer ser juzgados según la Sharia islámica con tribunales especiales. ¿Habría que permitirlo? ¿Para qué demonios entonces la lucha contra el absolutismo por los padres de la Ilustración y de la Revolución Francesa?
El problema de todo esto es que no me gustaría coincidir con los colectivos xenófobos, racistas e integristas de mi país.
Interculturalidad sí, multiculturalidad no.
Saludos.

Laura dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Laura dijo...

De esto quise escribir ayer en mi blog.
Cuando leí el artículo en ElMundo de Najwa Malha y de la pólemica que ha tenido en los mass media, me llevé las manos a la cabeza: una madre diciéndole a su hijo que ni se le ocurriese quitarse la gorra porque..."¿Si ella puede llevar pañuelo, por qué tú no puedes también ir con gorra?"
¿Realmente estamos llegando a este extremo de sandez?
Tan tolerantes que debemos ser, y luego es la señorita Esperanza quien da ejemplo con sus geniales declaraciones.
Las gorras no son creencias,ni cultura, ni religión. El hijab para esa niña es como para otra su sujetador.
Decirle a Cayetano que, Interculturidad genial. Multiculturalidad también, siempre y cuando se den unos márgenes de tolerancia entre unos y otros. El problema es que a veces no se puede ser tolerante con culturas que atentan contra los derechos humanos.

Negrevernis dijo...

Yo no sé qué pensar. Hemos tenido en el colegio musulmanas con velo (las que hay ahora no lo llevan porque no quieren, dicen), pero nunca hubo polémica.
Lo que sí me choca es tanta petición de tolerancia y cuando he viajado por países musulmanes, más me valía ponerme el velo (yo, cristiana) y respetar todas sus normas. Eso sí, ellos escupían en la entrada de la única iglesia cristiana de la capital... En fin...

Un abrazo.

Rosa Cáceres dijo...

Un problema dificilísimo, y ya va siendo corriente que en las aulas cada uno quiera imponer su propia norma. Las jerarquías dicen lo que les conviene y no se mojan en un sentido o en otro. El profesor se queda sin argumentos ante ciertas excepcionalidades que se propugnan en aras de la tolerancia...¡yo qué sé! Velos, gorras, chiche con pompas incluso, botellas de agua sobre la mesa, pinganillos de música, pantalón corto en cuanto llega el calor y escotes que no deján a la imaginación más que los mismísimos pezoncillos, igual con los calzoncillos y las bragas tanga fuera borda...de todo hay en las aulas de ESO y Bachillerato.
En otro orden de cosas, ayer les hablaba yo a mis alumnos de "El club de los poetas muertos". Preciosa película sobre la implicación de ciertos profesores en la mejora integral de sus alumnos.

Eladio dijo...

Yo me abstengo de opinar...

Hay normas que no permiten una generalización taxativa.

En mi centro, se lleva eso que llaman hiyab y, por otra parte, los que llevan gorra tienen claro que se la tienen que quitar en clase.

Como diría Yoda: cada persona, un mundo es.

Eladio dijo...

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