miércoles, 3 de marzo de 2010

No evaluables.



Está claro que no todos nuestros alumnos son John Cobra (aunque alguno se les parezca), esos que son imposibles de evaluar porque no tienen ni la más mínima gana de que les califiquen.

Pero vamos a habalro de otros que no se dejan evaluar. Hoy me gustaría hacer referencia a una carta al director publicada hoy en El País en la que se afirman cosas con las que estoy completamente de acuerdo. Aunque la carta hace referencia a la Universidad, es claramente aplicable a todos los entornos educativos. Creo que vale la pena reproducirla en su totalidad:

Se habla de la necesidad de evaluar la calidad de las universidades y sus profesores. Nada más eficaz para conocer la calidad de un profesor que preguntarle a sus alumnos, que al fin y al cabo son los "clientes" del servicio prestado y los únicos que han estado presentes y conocen su actuación directamente. En la Universidad, los alumnos son ya adultos capaces de evaluar si un profesor ha sido eficaz enseñando, motivando y transmitiendo los conceptos necesarios.

En la universidad de Estados Unidos donde doy clase, la opinión de los alumnos se recoge en cuestionarios al final del curso y antes del examen -para evitar una posible compra de votos a cambio de calificaciones infladas-. La opinión de los alumnos sobre los distintos aspectos del curso y del profesor es fundamental para la planificación del próximo curso. Si un profesor recibe opiniones negativas generalizadas, se intenta discutir con él y aconsejarle para que mejore su tarea. Si no se consigue, puede ser apartado de su función docente. A veces hacemos encuestas a medio curso para ver si tenemos que cambiar algo sobre la marcha. En cierto modo, somos un servicio y tenemos que intentar dar el mejor producto posible a nuestro consumidor, que no tiene un pelo de tonto y es muy exigente, como debe ser.

Ana Rodríguez Fernández


Igual que algunos de nuestros alumnos, hay algunos profesores que se niegan en redondo a ser evaluados. Yo, por mi parte, al final de curso suelo pasar un cuestionario a mis alumnos para que pongan nota a algunos aspectos de mi trabajo a lo largo del curso.
Demasiado bien sé que este cuestionario no es objetivo desde el momento en el que lo facilito yo y lo recojo yo mismo pero muchas veces algunas respuestas me han servido para modificar ciertos elementos que trabajo en clase.
Esta evaluación del profesorado debería ser desde más arriba (¿dirección? Puff, ni idea) para que fuera más objetiva y con el fin, no lo olvidemos, de mejorar en nuestro trabajo, del mismo modo que la evaluación de nuestros alumnos sirve, al menos en parte, para mejorar en su rendimiento y esfuerzo.


PD: no olviden visitar a la Fuensanta y al Anton.

2 comentarios:

Juanxou!! dijo...

http://enserioenserioenserio.blogspot.com/2010/03/el-rincon-del-secreto.html#comments


Dime que opinas por favor, necesito saberlo. Esta persona me está tocando las narices desde ayer, lo que no se es porqué solo a mi...

Eladio dijo...

He ido al enlace y no entiendo lo que me quieres decir.