lunes, 17 de mayo de 2010

Por el bien del súbdito se hace lo que sea




Hacia 1832, el Rey Felón venía a decir lo siguiente:

Yo, Fernando VII, Rey de España, declaro prohibida la pena por ahogamiento por soga de horca vigente hasta ahora en todos los territorios.

Para celebrar el feliz alumbramiento de la Reina, mi amada esposa, ordeno y mando que a través de esta Real Cédula se ejecuten de inmediato las penas de muerte por el sistema del garrote que podrá ser ordinario, noble o vil.


Elijo este aparato por ser eficaz medio además de más humanitario y rápido que el anterior.


Con reyes como éste, tan amante de sus súbditos, ¿quién necesita enemigos?

7 comentarios:

Eva dijo...

¡Que fuerte!
Pero el garrote o lo que sea eso, no corta la cabeza... ¿o si?

Negrevernis dijo...

Nada, el garrote sólo machacaba el cerebro... Civilizado, el tema...

Eladio dijo...

El objetivo del garrote vil era romper el cuello, pero en muchas ocasiones, la muerte se producía por estrangulamiento.

jotav dijo...

Antes y ahora los gobernantes tan generosos. Siempre buscando el bien común. ¡¡¡Que cosas tiene la historia¡¡¡¡

Eladio dijo...

Efectivamente, jotav, la historia es un no acabar...

Afortunadamente

Cayetano dijo...

Como dijo Krahe:
"Es un asunto muy delicado
el de la pena capital
porque además del condenado
juega el gusto de cada cual."
Etc.

Chouan dijo...

Bueno, señores, tampoco nos escandalicemos tanto... Cuando en Francia se impuso la guillotina como forma de ejecutar la pena capital, se hizo porque se opinaba que era una forma más humanitaria de acabar con la vida humana.

Vamos, como si el hecho de matar pudiera maquillarse.

Salud y Amistad